viernes 11 de diciembre de 2009

Brujería

Estoy bajo el más cruel de los hechizos, uno de esos que provocan un dolor ligero, pero constante; de esos que se aferran a su víctima y le impiden imaginar, tan sólo, que puede compartir.
Desconozco quién puede odiarme tanto para conjurar una brujería de tal magnitud, evidentemente tampoco sé las razones, pero las que fueran son lo bastante poderosas que han hecho de éste, un pesar largo, que no vislumbra fin.
¿Qué me han hecho? Me han quitado toda posibilidad de querer y ser querida, no sé si para siempre y no sé qué debo hacer para romper el maleficio, lo único certero es que las personas que he querido, he deseado, he tenido ya no están, han desaparecido de una forma rápida y misteriosa: sin previo aviso, sin un adiós, sin un quizá, sin nada. Simplemente se van.
La primera vez fue lo normal, la segunda vez algo molesto, la tercera algo inevitable, la cuarta algo incomprensible, la quinta algo esperado, la sexta aún no encuentro la razón, la séptima fue un alucine, la octava un grave error y la novena ni siquiera se dio, antes de que eso ocurriera se fue.
Debo comentarlo, tengo sospechas de quién o cuándo pudo comenzar eso, pudo ser hace siete años cuando besé al hombre equivocado o hace cinco cuando, por seguir besando al hombre equivocado, rompí el corazón del correcto. Y no es precisamente que ese buen hombre, al que dejé sin más, haya querido regresarme todo ese dolor, lo dudo, pero comienzo a creer que alguna fuerza extraña lo hizo por él.
¿Hasta cuándo sucederá esto?¿qué debo hacer para romper el maleficio?

Quién me quería ver sufrir lo ha logrado, regocíjate pues.

...

...

Pero te advierto, no he desaparecido, sigo aquí y seguiré de pie.

jueves 30 de julio de 2009

Conocí a uno desos

Era encantador, casí perfecto: sonrisa linda, cabello enmarañado, negro como me gustan, alto, fuerte y de harta bonita letra, pero tanta perfección sólo podría provenir de uno desos que en el argot feménino son conocidos como patanes.
Acabo de leer un post http://vrazitos.blogspot.com/2007/11/10-sencillas-reglas-para-involucrarte.html
bastante interesante sobre como involucrarte con uno desos sin perder la dignidad en el intento, obvio no podía dejar de mencionarlo.
Leo los puntos que esta chica enumeró y creo que, al menos en el caso mencionado, salí avante, traté con un patán y más que maldecir su desfachatéz conmigo, lo dejé ir con una sonrisa en la boca diciedo "ohh cris fuiste encantador".
Todos me lo dicen "te brillan los ojos cuando hablas de él" jo jo cómo no hacerlo cuando antes de no verlo más me llevó a la estratósfera y juntos nos venimos a la tierra.
Ahhh para patanes puedo decir que conocí a uno, pero más aún puedo decir que concluyó de la mejor manera, puedo decir que ese encuentro cumplió su fin original: placer por placer.

Por que al estar con uno desos descrubrí que yo también puedo ser una desas... mmm bueno.. me falta me falta,

pero ¿ahora con quién lo soy?

miércoles 18 de marzo de 2009

¿Me quedé sin nada?

Sé lo que hiciste con aquello. Bien podría decir que te llevaste todo contigo, pero no, todo lo lanzaste al aire y ahora flota invisible en diferentes lugares. Anda entre las calles, se mezcla entre las personas, los edificios y las plazas, mi condena es que nadie lo puede ver, sólo yo.
Pasan días con calma, entre risas y pesadumbre, pero de pronto ocurre que por cualquier situación lo veo pasar y me recuerda que nosotros existimos alguna vez, mis facciones cambian, mi corazón palpita más fuerte y mis ojos ceden a las imágenes.
Yo ya no lo puedo tener porque aunque lo percibo no regresa a mí, tan sólo anda y anda.
Un día me vi embriagada de pedazos y los confundí con la realidad, me envolvían y yo tan solo sonreía, me gustaba sonreír por algo que otros no podían ver.
Hasta que por un momento enfoqué mi visión, aquello era traslucido, tenue, si ponía atención detrás de eso estaba la realidad y nosotros no estábamos ahí, nada más era yo en medio del asfalto cruzando rápido la calle antes del verde del semáforo.
Lo lanzaste todo a la nada. De aquello no obtuve más que retazos nebulosos, que suelen recordarme que fui feliz, pero mejor aún me obtuve a mí, con todas las posibilidades y frustraciones, me obtuve a mí.

viernes 5 de diciembre de 2008

Quiero ser una diosa

Y brindar amor a quien que a mí venga sediento de una mujer
...dejarme tocar por esas manos que recorrerán mi ser curvilineo, que su piel se adhiera a la mía húmeda de sudor
... quiero probarlo, olerlo, montarme sobre él y mirar el placer en su rostro
...que me mire, que me desee
Mi cabello largo espera por los dedos que lo enmarañen;
mis labios por repasar un cuerpo;
y mi lengua...
Acariciar su espalda,
frotar su pelo,
enlazarme a él,
besarlo con ternura traviesa.
El placer en mis ojos fluye al observar al sujeto de mi deseo;
quiero que ese ritmo,delicado y agitado, me posea y lo posea a él.
Tenerlo en mí sería un mero principio,
sentirnos, compartirnos, encontrarnos...
nuestra comunión.

Pretendo tan sólo ser su diosa,
sentirlo aferrado a mí,
que me invoque en todas partes,
que me tenga devoción.

miércoles 29 de octubre de 2008

Creo que quiero demasiado

Porque las personas que quiero me limitan para quererlas, y lo detesto.

miércoles 12 de septiembre de 2007

Salvador Allende, presidente de Chile


“Que lo sepan, que lo oigan , que se les grabe profundamente: defenderé esta revolución chilena y defenderé el gobierno popular, porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo”, advirtió Salvador Allende, presidente de la República de Chile, en medio de una acalorada despedida al Comandante cubano Fidel Castro, entonces no hubiera podido concebir que esas palabras pronunciadas el 2 de diciembre de 1971 serían un presagio de su trágico final.

***

Fue de día, sin embargo el espeso color gris del humo que rodeó la Casa de La Moneda oscureció el ambiente aquella mañana del 11 de septiembre en 1973 y la vida de los chilenos durante varios años después. Ningún civil se vio en las calles, sólo los militares del Ejército y la Marina chilena dispuestos a ultrajar el poder que el pueblo confirió al compañero- presidente Allende, algunas ráfagas aisladas pretendieron detener el avance de los golpistas, no pudieron y recibieron como respuesta a cambio un tiroteo de mayor intensidad.

Dentro de La Moneda, Allende aún contaba con una veintena de incondicionales colaboradores entre las que se encontraban dos de sus hijas, Beatriz e Isabel, necio a abandonar su responsabilidad se negó a dejar el palacio de gobierno, que defendió junto a sus acompañantes. Se puso un casco militar que contrastaba con su jersey de grecas, su saco y sus lentes de grueso armazón negro, al hombro se colocó un fusil ametrallador AK, mientras, los militares continuaron su camino…

Tres años antes, el cuatro de septiembre de 1970, 39 mil votos marcaron la diferencia para Chile y el mundo en las votaciones presidenciales, el socialismo democrático encarnado en Salvador Allende arribó al poder de la mano de Unidad Popular, partido que albergó las dos principales fuerzas de izquierda: el Partido Comunista Chileno y el Partido Socialista, y que reflejaba en su nombre lo que ocurrió en las calles de Chile el día de la victoria del pueblo que juró lealtad desde entonces y hasta el final a su presidente electo “¡Allende, el pueblo te defiende!”.

El presidente socialista nacionalizó y expropió los monopolios extranjeros y nacionales, eliminó el latifundio, tomó medidas dirigidas a un acelerado y autosostenido desarrollo económico, todo ello para reivindicar el poder en manos del pueblo; formuló la vía chilena, que no soviética o cubana, en la que se propuso el avance y cumplimientos de los objetivos revolucionarios a través del cambio institucional- legal del Estado vigente, el cual era visto por los socialistas radicales como el obstáculo principal para el avance revolucionario; por medio del convencimiento a la mayoría, incluyendo la oposición, Allende pretendía ampliar la correlación de fuerzas favorables del país.

Las ideas revolucionarias nunca dejaron de incomodar a los reaccionarios y sobre la figura presidencial se ejerció una gran presión. Por un lado, sus medidas populares que beneficiaron a los más necesitados, encendieron los focos rojos de los empresarios y oligarcas del país que vieron perjudicados sus intereses; por otro, las diferencias que marcó con respecto a los sectores radicales del Partido Socialista, quienes veían la implementación del totalitarismo y la represión como medio de control social para la consolidación de un nuevo Estado, a lo que Allende en cambio proponía no la destrucción total del viejo Estado, sino su utilización inmediata con base en los intereses de los trabajadores.

Sin embargo, la verdadera presión que por momentos quitó el aliento al gobierno socialista no alineado provenía del extranjero a varios kilómetros de distancia: la urgencia de Estados Unidos por extirpar de América Latina el cáncer del socialismo que podía propagarse obligaba al país capitalista a tomar represalias para remover por la vía legal al presidente chileno.

La deuda externa heredada, así como una total dependencia al gobierno norteamericano durante los regímenes anteriores, propiciaron que la economía fuera un eje de ataque por lo que EU intensificó el estrangulamiento económico chileno, apoyando huelgas como la de los transportistas y comerciantes de todo Chile que, bajo el argumento de lo probable estratificación de sus rubro, paralizaron la vida del país en diversas ocasiones durante 1972 y 1973. Sin embargo, pocos gobiernos latinoamericanos habían tenido tanto apoyo popular como el de Salvador Allende en Chile, las veces que fueron necesarias, obreros, campesinos y trabajadores salieron a las calles en manifestaciones multitudinarias en defensa del gobierno que con sus votos y su participación ellos mismos habían legitimado.

Al no funcionar los medios pacíficos de eliminación, Estados Unidos profundizó sus contactos con elementos de las fuerzas armadas chilenas y aumentó las facilidades para que ellas adquirieran armamentos, vehículos, etc; los guió hacia un inminente golpe de Estado del cual los generales participantes salieron bien recompensados.

La dimisión del General Carlos Prats, Ministro de Defensa y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, el 23 de agosto de 1973, marcó un vuelco desolador para la historia de Chile, el único alto mando leal al Presidente y a la Constitución se retiró al darse cuenta de la traición organizada desde el ejército “Me voy porque no quiero resquebrajar la institución a las que pertenezco”. En su lugar Allende confió los Ejércitos de Tierra al General Augusto Pinochet, quien le juró lealtad hasta las últimas consecuencias.

Pese a que los golpes al gobierno de Salvador Allende provinieron de todas partes, un intento de golpe de Estado el 29 de junio de 1973, aunado a las huelgas y a las propuestas de la oposición y la clase alta, así como también a las severas críticas de los partidos integrantes de Unidad Popular a su política agraria y al déficit económico, en marzo de 1973 consiguió una relativa mayoría en el senado lo que concedió cierta tranquilidad al gobierno de Allende, no así a los golpistas y sus mentores extranjeros.

A las 8:30 del once de septiembre el General Pinochet, que aún momentos antes contaba con la confianza del presidente, emitió un comunicado de la Junta Militar: “Crisis económica, social y moral. Incapacidad del Gobierno para atajar el caos… grupos armados, entrenados por los partidos de Unidad Popular, conducen al país a la guerra civil… El presidente debe entregar sus altas funciones a las Fuerzas Armadas cuya misión histórica es la de liberar a la patria del yugo marxista.”

Con el ruido de la balacera y los aviones que volaron sobre La Moneda esa mañana, la voz firme de Salvador Allende emitió un último mensaje a la nación a través de Radio Magallanes, del Partido Comunista, única radiodifusora no ocupada por los militares:

“Seguramente será la última vez que pueda dirigirme a vosotros… mis palabras no serán de amargura sino decepción. Que sea un castigo moral para los que han traicionado su juramento: los soldados de Chile, los comandantes en Jefe, el almirante Merino que se ha autodesignado Comandante de Flota, el tal Mendoza, general infame que hasta ayer mismo manifestaba su lealtad y fidelidad al gobierno, y que también se ha proclamado Director General de Cabineros. Ante esta situación sólo diré una cosa a los trabajadores ¡No dimitiré!”

El Doctor Allende continuó hablando, se dirigió a ese pueblo que sufrió más tarde el terrorismo consecuente de ese golpe militar:

“Colocado en un tránsito histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregaremos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser cegada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarse, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.”

Las últimas palabras del camarada- Presidente fueron escuchadas en varias ciudades de América Latina, en México un seguidor entusiasta no sólo escuchó como desaparecía el régimen de uno de los líderes más queridos del continente, sino a través de las transmisión radiofónica escuchó derrumbarse un sueño, su alternativa de un mundo mejor, su utopía convertida en realidad, impotente escuchó las últimas palabras públicas de Salvador Allende:

“Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino: superarán otros hombres de Chile esto momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre digno de construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile!, ¡ Viva el pueblo!, ¡Vivan los trabajadores!... Tengo la certeza que este sacrificio no será en vano.”

Después de tres horas de ataques, el General Augusto Pinochet emitió un comunicado militar en el que amenazó con el bombardeo al Palacio de Gobierno si no evacuaban el lugar; mientras, debajo de una mesa, Salvador Allende fue convencido por sus colaboradores y accedió a negociar el establecimiento de un gobierno civico- militar con el compromiso de las Fuerzas Armadas de no tocar los logros políticos y sociales de Unidad Popular.

Salían los colaboradores con una camisa blanca en señal de tregua, cuando el Doctor Patricio Guijón regresó en busca de un recuerdo de aquel día, al pasar por la puerta del Salón Independencia, vio a su Presidente darse un tiro con la metralleta que mantuvo durante todo el enfrentamiento, tiempo después describió “La sacudida casi levantó el cuerpo en el aire y vi el cráneo volar en pedazos.”

Ese fue el fin. Pinochet usurpó el poder, el pueblo chileno quedó bajo una oleada de terror que se extendió hasta 1990, miles de desaparecidos, de torturados, mujeres que debían negar su participación política para que no le siguieran aplicando shocks eléctricos en sus pezones y genitales, para que no les metieran ratas por la vagina, hombres que debieron aguantar brutales golpizas, flagelaciones, extirpación de testículos, tortura psicológica, para finalmente se lanzados en la inmensidad del mar.

Hace 34 años de aquel terrible golpe que devastó una nación entera, cuyo dolor no fue de algunas horas, sino de años de terror proveniente del Estado secuetrado. En poco tiempo el pueblo chileno pasó de la esperanza a un terrorismo que inició desde el exterior y del que al parecer sólo ellos, y algunos, más tienen memoria. Nuevos bríos para Chile y para la hermandad latinoamericana.

domingo 1 de julio de 2007

La ROLA

Desde que la escuché me agradó demasiado aún sin saber lo qué decía , ahora la quiero compartir.

Don't dream is over

There is freedom within,
there is freedom without
Try to catch the deluge in a paper cup
There's a battle ahead, many battles are lost
But you'll never see the end of the road
While you're traveling with me
Hey now, hey now
Don't dream it's over
Hey now, hey now
When the world comes in
They come, they come
To build a wall between us
We know they won't win
Now I'm towing my car,
there's a hole in the roof
My possessions are causing me suspicion but there's no proof
In the paper today tales of war and of waste
But you turn right over to the T.V. page
Now I'm walking again to the beat of a drum
And I'm counting the steps to the door of your heart
Only shadows ahead barely clearing the roof
Get to know the feeling of liberation and relief
Hey now, hey now
Don't dream it's over
Hey now, hey now
When the world comes in
They come, they come
To build a wall between us
Don't ever let them win