"No gracias, pero usted es un hombre que puede causarme muchos problemas"
Si todo hubiera comenzado así...
viernes 3 de febrero de 2012
domingo 1 de enero de 2012
Presagios
Hace años lo vi de lejos y entonces lo supe. Sería para mí... en algún momento.
Las circunstancias para confirmar mis sospechas no se prestaron antes, aunque por una u otra razón nosotros coincidíamos: en la casa de mi abuela, en el carnaval, en las fiestas del pueblo, en sus calles, pero pasaron los años y yo no lograba que se percatara de mi presencia. Me resigné.
Fue en el mes de abril de este año cuando algo pasó que me vio. Estaba sentada en la entrada de esa papelería, observando nerviosa a mi alrededor, esperando llamar la atención de un hombre que me había roto el corazón. Para eso, aquel día vestí una blusa de manta blanca que descubre mi cuello y parte de mi pecho, gracias a ese escote redondo, además, el calor intenso de la primavera me obligó a amarrar por completo mi cabello, pero eso sí, con un flequito de lado.
De pronto, de entre la mucha gente que estaba frente a mí, entró y sin mediar me preguntó con esa voz pausada suya "Tu qué onda,¿quién eres?" Mis sospechas comenzaban a tomar forma. No platicamos mucho, pero lo necesario para que supiera que soy la prima de su amigo y que, por supuesto, soy la advenediza.
Esa noche mis besos y mis manos no fueron suyas, sino de aquel ingrato.
Sin embargo, desde entonces platicamos por el feis, fuimos cómplices, me conectaba sólo para encontrarlo y fantasear cómo sería el día que nos encontráramos. "Te veré y sabremos lo que nos pasa"
No lo pudimos evitar y vi de reojo el amanecer del último día del año porque sólo nos besábamos y nos seguíamos besando.
Sabía que pasaría desde la primera vez que lo vi.
Las circunstancias para confirmar mis sospechas no se prestaron antes, aunque por una u otra razón nosotros coincidíamos: en la casa de mi abuela, en el carnaval, en las fiestas del pueblo, en sus calles, pero pasaron los años y yo no lograba que se percatara de mi presencia. Me resigné.
Fue en el mes de abril de este año cuando algo pasó que me vio. Estaba sentada en la entrada de esa papelería, observando nerviosa a mi alrededor, esperando llamar la atención de un hombre que me había roto el corazón. Para eso, aquel día vestí una blusa de manta blanca que descubre mi cuello y parte de mi pecho, gracias a ese escote redondo, además, el calor intenso de la primavera me obligó a amarrar por completo mi cabello, pero eso sí, con un flequito de lado.
De pronto, de entre la mucha gente que estaba frente a mí, entró y sin mediar me preguntó con esa voz pausada suya "Tu qué onda,¿quién eres?" Mis sospechas comenzaban a tomar forma. No platicamos mucho, pero lo necesario para que supiera que soy la prima de su amigo y que, por supuesto, soy la advenediza.
Esa noche mis besos y mis manos no fueron suyas, sino de aquel ingrato.
Sin embargo, desde entonces platicamos por el feis, fuimos cómplices, me conectaba sólo para encontrarlo y fantasear cómo sería el día que nos encontráramos. "Te veré y sabremos lo que nos pasa"
No lo pudimos evitar y vi de reojo el amanecer del último día del año porque sólo nos besábamos y nos seguíamos besando.
Sabía que pasaría desde la primera vez que lo vi.
miércoles 9 de noviembre de 2011
Jerarquía
Afuera lluvioso, nublado, risas, pláticas y música de fondo.
Adentro tú y yo, como antes, como siempre desde que nos conocimos, cuando tenía 16.
La distancia no nos cambió, lo supe cuando me besaste y te acostaste sobre mí, cuando tus manos tentaron esos altillos corporales que, bien sabes, te esperan todo el tiempo.
La casa de campaña que estrené en una peregrinación religiosa, nos acogió para cogernos y recordarnos que seguimos ahí, a pesar del tiempo.
Nuestra química es difícil de explicar, pero cómo hacerlo si mi boca te hablaba con ese lenguaje fálico, mientras la tuya me respondía labio... a labio...
No es necesario confesar el pecado cuando lo vivimos gustosos, yo como la Lilith que prefiere no sólo estar arriba, sino también darte la espalda, y tú como el poliamoroso que comparte su amor más allá del viejo continente.
Mi corazón probó otro amores y aún así el tuyo permanece, indeleble al parecer, delicioso.
Inevitablemente enardeció el sol al día siguiente y entonces nos descubrió húmedos, sudorosos en cada poro, nuestras caricias nunca se habían deslizado con esa facilidad. Mi cabello largo escurría sudor mientras te engolosinabas con mis caderas que se apretujaban contra tu vientre. Tu cara, la puedo imaginar.
Llegaste de nuevo para dejar tu huella, no me lo dices, pero sé que fantaseas con esa jerarquía tuya sobre otros. Entre los dos no hay estratagemas, debes saber que ya no eres más que ellos, es sólo que realmente disfruto nuestra desobediencia, nuestra libertad.
Adentro tú y yo, como antes, como siempre desde que nos conocimos, cuando tenía 16.
La distancia no nos cambió, lo supe cuando me besaste y te acostaste sobre mí, cuando tus manos tentaron esos altillos corporales que, bien sabes, te esperan todo el tiempo.
La casa de campaña que estrené en una peregrinación religiosa, nos acogió para cogernos y recordarnos que seguimos ahí, a pesar del tiempo.
Nuestra química es difícil de explicar, pero cómo hacerlo si mi boca te hablaba con ese lenguaje fálico, mientras la tuya me respondía labio... a labio...
No es necesario confesar el pecado cuando lo vivimos gustosos, yo como la Lilith que prefiere no sólo estar arriba, sino también darte la espalda, y tú como el poliamoroso que comparte su amor más allá del viejo continente.
Mi corazón probó otro amores y aún así el tuyo permanece, indeleble al parecer, delicioso.
Inevitablemente enardeció el sol al día siguiente y entonces nos descubrió húmedos, sudorosos en cada poro, nuestras caricias nunca se habían deslizado con esa facilidad. Mi cabello largo escurría sudor mientras te engolosinabas con mis caderas que se apretujaban contra tu vientre. Tu cara, la puedo imaginar.
Llegaste de nuevo para dejar tu huella, no me lo dices, pero sé que fantaseas con esa jerarquía tuya sobre otros. Entre los dos no hay estratagemas, debes saber que ya no eres más que ellos, es sólo que realmente disfruto nuestra desobediencia, nuestra libertad.
miércoles 28 de septiembre de 2011
Aromas
Hoy ninguno de mis amantes podría reconocerme ni quererme, simplemente porque no huelo a mí...
huelo a rosas
huelo a rosas
viernes 12 de agosto de 2011
Antojitos
Algún te cocinaré de nuevo. Serás sólo para mí, como cuando me querías.
Comenzaría por desvestirte, claro,la camisa primero, unos mordiscos por aquí, otros por allá, con ese salado sabor de tu piel que se enchinaba al sentir mis labios sobre ella “piel de gallina” -no, de gallo- pensarías tú.
Mis manos palpando tu piel, apretujándola para suavizarla, entibiándola.
Bajaría lento para entonces ver cómo desabrocho tu cinturón y, de reojo, ver tus ansías diciendo en voz baja -pruébame-
Sí, repasaría tus muslos blandos y morenos, esas piernas delgadas que tanto rechazaba en otros hasta que te conocí. Tu trasero escaso, pero mío, mío, en esa acto de canibalismo puro. Yo, tan llena de amor por tí.
No tardaría en probarte, lo sabes bien . Tú caliente, como me gustas, en tu punto...y yo, agradeciendo que desearas esa comunión tanto como yo.
Succionaría tu energía, tus ganas, tu esencia. Te succionaría a placer, con alguna caricia húmeda que te dijera -te estoy amando, te amo-. Bien podrías entender mi lenguaje y me observarías, quizá en un acto de sobrevivencia tomarías mi cabello en tus manos, obligándome a ver tu rostro -observa, observa a quien devoras, recuérdame-
No corazón, mis ojos no te reconocerían en ese momento sagrado, sólo tu sabor en mi lengua lo haría.
Lento, para disfrutarte mejor. Lento, para saborearte.
No lo dudo, tú querrías más, es que, mi amor, siempre te olvidas de ti, no te importa que sólo queden pedazos, parece que me ruegas que te ingiera.
Bien lo sabes, te daría el gusto. Me agitaría para fingir que evito tu escape, hasta que te tuviera de un sólo bocado. Y entonces, terminarías en mí, completo, débil, frágil, suculento.
Yo,satisfecha. Saciada.
Ten cuidado...
traigo antojo
Comenzaría por desvestirte, claro,la camisa primero, unos mordiscos por aquí, otros por allá, con ese salado sabor de tu piel que se enchinaba al sentir mis labios sobre ella “piel de gallina” -no, de gallo- pensarías tú.
Mis manos palpando tu piel, apretujándola para suavizarla, entibiándola.
Bajaría lento para entonces ver cómo desabrocho tu cinturón y, de reojo, ver tus ansías diciendo en voz baja -pruébame-
Sí, repasaría tus muslos blandos y morenos, esas piernas delgadas que tanto rechazaba en otros hasta que te conocí. Tu trasero escaso, pero mío, mío, en esa acto de canibalismo puro. Yo, tan llena de amor por tí.
No tardaría en probarte, lo sabes bien . Tú caliente, como me gustas, en tu punto...y yo, agradeciendo que desearas esa comunión tanto como yo.
Succionaría tu energía, tus ganas, tu esencia. Te succionaría a placer, con alguna caricia húmeda que te dijera -te estoy amando, te amo-. Bien podrías entender mi lenguaje y me observarías, quizá en un acto de sobrevivencia tomarías mi cabello en tus manos, obligándome a ver tu rostro -observa, observa a quien devoras, recuérdame-
No corazón, mis ojos no te reconocerían en ese momento sagrado, sólo tu sabor en mi lengua lo haría.
Lento, para disfrutarte mejor. Lento, para saborearte.
No lo dudo, tú querrías más, es que, mi amor, siempre te olvidas de ti, no te importa que sólo queden pedazos, parece que me ruegas que te ingiera.
Bien lo sabes, te daría el gusto. Me agitaría para fingir que evito tu escape, hasta que te tuviera de un sólo bocado. Y entonces, terminarías en mí, completo, débil, frágil, suculento.
Yo,satisfecha. Saciada.
Ten cuidado...
traigo antojo
miércoles 4 de mayo de 2011
letras oníricas
En esa libreta apunto mis sueños, como el de una sirena rojiza que venía por mí para enseñarme los secretos de la seducción
martes 5 de abril de 2011
Yo proclamo
Si me has de querer que sea bien, si no, prefiero que no me quieras.
No te preocupes por mis sentimientos, ahora yo ya sé qué hacer con ellos.
No te preocupes por mis sentimientos, ahora yo ya sé qué hacer con ellos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)